Aprender un idioma: terapia del lenguaje para las personas mayores

Aprender idiomas como estimulación cognitivaExisten muchísimos estudios que atestiguan los beneficios de aprender un idioma en la primera infancia, cómo este sencillo “extra” en la crianza de un pequeño puede potenciar su capacidad de abstracción, su empatía ante las personas diferentes, su potencial para aprender nuevos conceptos y lenguas.

Sin embargo, en muchos casos se minimiza el esfuerzo intelectual que supone para los pequeños aprender otro idioma o crecer en un ambiente bilingüe. “Los niños son como esponjas” se dice frecuentemente, y este hecho de disminuir el esfuerzo de un niño que aprende un idioma, también implica pensar que para el resto de las personas es muy difícil asimilar las bases de una lengua diferente a la propia. Es más, hay una creencia popular de que sólo quienes empiezan a aprender un idioma en su primera infancia lo aprenderán bien.

 

Bilingüismo: más allá de los mitos

Y si bien es verdad que hay factores que facilitan en cierta medida el aprendizaje de un idioma en la primera infancia (a este respecto se pueden ver distintos estudios interesantes en el blog Trilingual Mama, en inglés pero muy enriquecedor en términos de información) adolescentes, jóvenes y adultos, e incluso adultos mayores, pueden disfrutar y beneficiarse de aprender un idioma adicional.

Para los adolescentes y jóvenes es importante que no lo vean como una carga académica. El escuchar música, practicar actividades lúdicas y divertidas, motivará este aprendizaje de idiomas y cimentará las bases para otros aprendizajes. Campamentos, intercambios, muchísima música y clases planeadas de forma que apelen al juego y la diversión son claves. Y estas mismas estrategias pueden aplicarse a las clases pensadas para adultos y adultos mayores.

En los adultos, en muchas ocasiones el factor disparador para el aprendizaje de otro idioma es la necesidad. El mudarse a otro país, el precisar el otro idioma en el trabajo. Si se toma esta motivación y se incluye el elemento lúdico, el aprendizaje puede facilitarse muchísimo.

En los adultos mayores…

Aprender un idioma en la Tercera edadY ahora pasemos con las personas mayores. Para ellos ha desaparecido en muchos casos el elemento de necesidad al menos en términos económicos. Puede permanecer una motivación emocional (por ejemplo cuando se tienen nietos que crecen en otro país o se tiene la suerte de haber nacido en Comunidades Autónomas con más de una lengua oficial), pero no hay un imperativo como tal. Pero el valor de este aprendizaje permanece.

Descubrir un nuevo idioma en la tercera edad no es para nada absurdo. En un ambiente divertido y agradable puede representar una excelente forma de terapia cognitiva con ventajas como:

  1. El bilingüismo mejora la cognición. La cognición es el proceso de aprender y entender el mundo que nos rodea experimentándolo, conceptuándolo y sintiéndolo. Cualquier cosa, desde leer el mapa del bus a escuchar una pieza de música clásica, implica cognición. La habilidad cognitiva disminuye con la edad, pero aprender un segundo idioma, ralentiza ese proceso. Aprender otro idioma cambia el cerebro, le otorga una mayor flexibilidad y lo hace más eficiente. Ello implica el hecho de que el cerebro se hace más rápido para resolver problemas y tomar decisiones. Ser bilingüe desde siempre es una ventaja. Por ejemplo, las personas mayores que hablan dos idiomas por haber nacido en una CCAA con más de una lengua oficial. Pueden pasar de un idioma al otro como método de estimulación cognitiva y trabajar con tarjetas pictográficas para reconocer nombres de objetos en varios idiomas (galego, catalá, euskera, valenciano…)
  2. El bilingüismo mejora la memoria. Aprender un idioma funciona como una auténtica gimnasia cerebral, pues requiere comprender la forma en que suena, se organiza y funciona un idioma, además de todo el vocabulario preciso para utilizarlo. Entre más se practica, mayor es el impacto positivo del aprendizaje en el cerebro. Esta mejora en la memoria se traduce en cosas tan simples y cotidianas como en recordar listas, secuencias de hechos e instrucciones.
  3. El bilingüismo coadyuva a resistir las demencias y el Alzheimer. De acuerdo a estudios elaborados tanto por la Academia Americana de Neurología como por la Universidad de York, los síntomas de la demencia aparecen entorno a los 71.4 años de forma general en adultos monolingües y a los 75.5 años en adultos bilingües. Aprender más de dos idiomas no parece incidir de forma mayor. El porqué de esta gran ventaja, es la fortaleza cerebral que se genera al ir de un idioma a otro de forma continua. Ello activa las partes del cerebro que se relacionan con el funcionamiento ejecutivo, es decir, las habilidades requeridas para hacer cosas y completar tareas. Entre más se usa esta parte del cerebro, más declina la disminución cognitiva asociada a la edad. Dicho esto, incluso empezando “tarde” en la edad adulta, aprender un segundo idioma sigue siendo muy útil para reducir el envejecimiento del cerebro.

Incluso el bilingüismo puede ayudar a tener una mayor vida social y a ser un adulto más empático. No tiene peros. Así que vamos a apoyar a nuestros mayores a que se lancen a la aventura de aprender otro idioma.