Las terapias recreativas o ludoterapias: jugar no sólo sirve para divertirse

¿Qué es lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en el término “juego”? Seguramente niños divirtiéndose. Pasando un momento agradable y sonriendo o riendo a carcajadas. Tristemente nuestra mentalidad adulta y madura, nos impide muchas veces ver más allá de esta imagen infantilizada del juego. Pero cualquier actividad lúdica tiene implica una actividad cerebral muy especial e intensa que puede tener consecuencias positivas en distintas áreas.

Jugar y aprender

A lo largo de décadas, científicos cognitivos y neurólogos, entre otros, han profundizado en cómo las conductas lúdicas tienen efectos positivos en el cerebro e impactan en el proceso de aprendizaje y en el mismo mecanismo con el que las personas piensan. De hecho, el juego es esencial para poder realizar aprendizajes significativos: aquellos que permanecen y podemos utilizar en la resolución de problemas.

Esta relación entre juego y aprendizaje, entre juego y comprensión de problemas, ha sido probada en distintos casos. Por ejemplo, en un estudio llevado a cabo por Pellegrini y Holmes en el año 2006 que muestra cómo los niños ponen más atención a tareas académicas cuando se les dan periodos regulares de tiempo para jugar de forma libre. El simple hecho de jugar, divertirse, permite incrementar el nivel de atención, aprender más y ejercitar distintas habilidades cognitivas.

 

Terapias recreativas o lúdicas

Por todo lo anterior, no resulta sorprendente que existan terapias lúdicas para incidir en problemas neurológicos tales como las discapacidades intelectuales.Juegos para personas mayores

Una forma en que se utiliza el ambiente distendido y divertido del juego para la prevención de demencias es en la utilización del método Montessori en el tratamiento del Alzheimer. ¿Cómo? Los profesores que siguen el método Montessori crean actividades y lecciones especialmente diseñadas para involucrar a todos los sentidos. Cuantas más formas haya de que los estudiantes se conecten con el mundo que están descubriendo, mayor será el nivel en que el cerebro se involucrará en la actividad, por lo que hay más posibilidades de que la nueva información se convierta en un recuerdo que perdure en el tiempo.

El cuidado de personas que presentan índices de demencias como Alzheimer, discapacidad intelectual o síndromes sigue una meta semejante: involucrar a los sentidos para que los pacientes afirmen sus vínculos o redescubran su unión con el mundo que los rodea. Las experiencias sensoriales divertidas, aquellas que involucran música o actividad física, son muy positivas.

En cuanto a la prevención de demencias, actividades lúdicas y divertidas tan simples como los juegos de memoria, con preguntas y acertijos de cultura general pueden ser un excelente mecanismo para la rehabilitación de personas con este tipo de enfermedades, sobre todo en la tercera edad. Los juegos de memoria (dependiendo del grado de avance de la demencia), pueden ayudar a:

  1. Ralentizar el avance de la enfermedad
  2. Mantener las capacidades residuales
  3. Prevenir la aparición de alteraciones de conducta
  4. Mantener y mejorar las capacidades comunicativas

Bañadores con protectores para personas con incontinencia¿Terapia acuática y prevención de demencia?

El uso de terapias acuáticas divertidas no sólo es una forma excelente de rehabilitar el cuerpo y de disminuir síntomas de enfermedades que afectan al aparato locomotor. Existen estudios (notablemente en Finlandia) que prueban que las personas que toman de forma frecuente un baño sauna puede ser un factor interesante y significativo en la prevención de demencias.

También la práctica de deportes acuáticos y de actividades lúdicas dentro del agua muestran tener una incidencia positiva por la producción del Factor neurotrófico derivado del cerebro o FNDC (también conocido como BDNF, del inglés brain-derived neurotrophic factor).

Como podemos ver, divertirse, jugar y realizar actividades en el marco del juego no es sólo cosa de niños. El juego nos permite aprender, mejorar nuestra condición mental, y en las personas de la tercera edad, es un aliado en la lucha contra la demencia. ¿Qué esperas entonces para darte el tiempo de jugar?